FRANCISCO PIZARRO
 

España

TRUJILLO, CÁCERES

LA CASA DONDE NACIÓ  FRANCISCO PIZARRO

Por Dr. Hugo Ludeña Restaure / Abril de 2015

ANTECEDENTES

De acuerdo al doctor Luis Alberto Sánchez, el historiador Raúl Porras Barrenechea escribió la parte principal de su obra sobre Francisco Pizarro en 1935, con ocasión del Cuarto Centenario de la Fundación de Lima. Ese año  el doctor Porras viajó a España y conoció al historiador de la Universidad Complutense de Madrid doctor Manuel Ballestero Gaibrois quien era el hijo de dos prestigiosos historiadores y académicos españoles. En 1940 el doctor Raúl Porras fue comisionado por el gobierno peruano para realizar investigaciones en los archivos españoles y en 1941 volvió a Lima. El doctor Ballesteros estuvo muy cerca de él mientras hacía sus investigaciones en los archivos de Madrid y Trujillo, y animado por Porras, publicó en 1941 un interesante libro sobre Francisco Pizarro.

Entre 1930 y 1937 Porras publicó en el Archivo Diplomático Peruano, sus Cuadernos de Historia del Perú; Las Relaciones Primitivas de la Conquista y los Cedularios y Cartas del Perú.  En su Cuadernos de Historia de 1936 incluyó sus novedosas investigaciones sobre el Testamento de Pizarro, y en esa publicación se refiere a una consulta que le hizo el Alcalde de Trujillo de entonces. ¿Dónde está la casa donde nació Francisco Pizarro?

En esta nota me refiero a la ubicación de la casa donde nació Francisco Pizarro en Trujillo, Cáceres en base a la investigación que hizo el doctor Porras buscando en los títulos de propiedad de Trujillo en los archivos que corresponden a 1478, que fue el año de su nacimiento según el cronista del siglo XVI Pedro Cieza de León.


LAS BIOGRAFÍAS DE FRANCISCO PIZARRO

Durante varios siglos los biógrafos de Francisco Pizarro asumieron, sin ninguna prueba,  que durante su infancia y juventud el conquistador del Perú vivió con la familia de su padre, el capitán Gonzalo  Pizarro Rodríguez de Aguilar. También se creyó que habría alternado con los demás hijos del capitán Pizarro antes embarcarse en 1502, a los 24 años de edad  hacia las Indias en la expedición del Extremeño don Nicolás de Ovando, quien ese año se hizo cargo de la gobernación y colonización de la Isla Española (Santo Domingo).

    

                      La península Ibérica era llamada Sefarad en la antigüedad


Pero en realidad, Francisco Pizarro no conoció a sus hermanos paternos hasta que regresó a España veintisiete años después en 1529, porque cuando se embarcó hacia las Indias en 1502, su hermano Hernando Pizarro no había nacido todavía. Hernando Pizarro nació en 1504 según José Antonio del Busto o en 1502 según Lockhart. Desde muy joven, a los dieciséis o diecisiete años,  estuvo  en la guerra de Italia en el reino de Nápoles donde tuvo su bautizo de fuego. Para muchos autores ha pasada desapercibida esa etapa de su vida    

Los otros hermanos paternos de Hernando nacieron varios años después: Juan Pizarro por 1510 y Gonzalo por 1512, de modo que además de haber existido una gran diferencia de edades entre Francisco que fue el mayor de los hijos anteriores al matrimonio del capitán Gonzalo Pizarro, de sus demás hijos legítimos y de los otros menores extra-matrimoniales, es evidente que no llegaron a conocerse, y posiblemente Francisco Pizarro no supo de ellos debido a que por esos años su agitada vida en la Isla Española, Tierra Firme y Panamá no dejaba lugar para averiguar lo que sucedía en España.   

Tampoco existen indicios que hubiera existido una relación duradera entre el joven hidalgo Gonzalo Pizarro y Francisca Gonzáles, quien para los estándares de esa época era una plebeya, “de la familia de los roperos” o comerciantes y fabricantes de ropa de Trujillo que habría servido en el Convento de las Franciscanas de la Puerta de Coria.


                           Plano de Trujillo de una guía turística de la ciudad.


Ella atendía en el convento a una religiosa de la familia de los Pizarros hidalgos y había claramente una relación de servidumbre de Francisca Gonzáles con los Pizarro. Su hijo Francisco vivió con ella en Trujillo durante su infancia y pubertad, y durante ese tiempo el hidalgo Gonzalo Pizarro estuvo lejos de Extremadura, sirviendo en la guerra de Granada contra los moros, de manera que cuando concluyó la guerra en 1492 Francisco Pizarro habría tenido 14 años, y de ninguna manera pudo tener alguna relación con su padre ausente. De otra parte, consta que la madre, Francisca Gonzáles, rehízo su vida y pasó a vivir cerca de Sevilla, donde nació su segundo hijo y hermano uterino de Francisco, llamado Francisco Martín de Alcántara, con quien sí Francisco Pizarro tuvo una firme relación fraterna hasta el final de sus días.

Algunos historiadores han especulado al respecto, afirmando que el joven hidalgo Gonzalo Pizarro, acostumbró a casar a sus mujeres con sus pajes, escuderos y hombres de su servidumbre, pero esa afirmación no tiene ninguna base cierta, ni documentación que lo pruebe. Esa era una costumbre medieval, pero esta rama de los Pizarro al parecer era nueva y escasa de recursos, aunque sí, con aspiraciones ascendentes. Según el historiador norteamericano James Lockhart, consta que, cuando Francisco tendría diez o doce años pasó a vivir en Sevilla con su madre, donde nació Francisco Martín de Alcántara su hermano materno diez años menor, a quien Francisco sí lo conoció bien y mantuvo tuvo una relación familiar muy estrecha.

En 1529, cuando Francisco regresó exitoso por única y última vez a España para la suscripción de la Capitulación de Toledo, reclutó a su hermano Francisco Martín de Alcántara en Trujillo entre los hombres de su hueste, y en el Perú fue la persona de su confianza absoluta. No se sabe de sus actividades en Sevilla o en Trujillo hasta que en 1529 se reencontró con Francisco en el mejor momento de su vida, reclutando en Trujillo a los hombres que lo acompañarían en la conquista del Perú. En 1541 murió defendiendo la vida de su hermano, el dia de su asesinato, y su viuda doña Inés Muñoz quedó al cuidado de los  menores hijos del marqués Pizarro, que fue  su cuñado.

Lockhart estudió detalladamente el trasfondo social y económico de los trujillanos que participaron en la conquista del Perú y observó que en Trujillo había grandes diferencias sociales entre los Pizarros hidalgos y los otros Pizarros, que eran, mercaderes y artesanos, entre los mejor acomodados,  Pero también los había plebeyos de origen muy humilde y pobres que tenían oficios bajos como zapateros y sastres. Por eso, tiene sentido la expresión del cronista Pedro Pizarro, quien en su crónica, se define a sí mismo, como “Pedro Pizarro, de los buenos Pizarros de Extremadura”, aunque en realidad, habría nacido en Toledo. Con esa expresión marcó distancia con los otros Pizarros con quienes se reconocían como pertenecientes al mismo clan, pero de diferentes procedencias sociales y regionales. 


Trujillo, Cáceres. La Plaza Mayor y el monumento original de Francisco Pizarro.

Foto tomada por el autor en 1979 -  Archivo Ludeña ©.

Independientemente del significado que pudiese tener la escasa relación familiar que pudo  existir entre el hidalgo Gonzalo Pizarro, Francisca Gonzales y su hijo Francisco, tal vez debido a su carácter reservado, Francisco Pizarro nunca se refirió a su infancia y juventud, ni a su participación en la guerra de Italia, sobre lo cual sólo hay una información directa. Sin embargo, algo excepcional sucedió cuando el doctor Raúl Porras Barrenechea, al  investigar en los archivos españoles, descubrió el testamento de Pizarro y el expediente de su genealogía que hicieron los oficiales de la Orden de Santiago en 1529, en cumplimiento de lo dispuesto por la Corona para concederle el hábito de Santiago. En ese expediente constan las declaraciones de los testigos de Trujillo propuestos para que declaren si conocieron a sus padres y parientes paternos y maternos y su ascendencia. Se tenía noticias antiguas sobre la existencia de ese expediente, y el mérito de Porras fue encontrar el documento original completo y publicarlo por primera vez en 1948.

Varios testigos declararon que conocieron a la madre que se llamaba Francisca Gonzáles. Otros declararon que lo vieron nacer en la casa de un Juan Casco en Trujillo; que lo conocieron durante su infancia “y que lo vieron cuando era mancebo”; y también declararon que la madre de Pizarro “era de la familia de los roperos”. Los vecinos de Trujillo declararon que sabían que Francisco Pizarro por esos días “estaba en la Corte de Su Majestad.”

La Información  indicaba que la familia materna de Francisco Pizarro en 1478 era conocida como “la de los roperos”, es decir, de fabricantes y comerciantes de ropa, lo cual es muy importante y revelador, porque hasta entonces se suponía, sin ningún fundamento, que Francisco Pizarro habría pertenecido a una familia de agricultores y aún de pastores, que era en esa época y lugar un status social completamente diferente. Sobre esa base, el clérigo y cronista del siglo XVI Francisco López de Gómara difundió la llamada “leyenda porcina”. A través de esa mal intencionada historia, Gómara publicó que Pizarro habría sido abandonado por sus padres en la puerta de una iglesia, y que de niño fue amamantado por una marrana, lo cual es inverosímil. Al respecto,  Gómara escribió:

“Era hijo bastardo de Gonzalo Pizarro, capitán en Navarra. Nació en Trujillo, y echáronlo a la puerta de la iglesia. Mamó una puerca ciertos días, no se hallando quien le quisiese dar leche. Reconociólo después el padre, y traído a guardar los puercos, y así no supo leer. Dióles un día mosca (una peste) a sus puercos, y perdiólos. No osó tornar a casa de miedo, y fuése a Sevilla con unos caminantes, y de allí a las Indias.” (GOMARA: Cap. CXLIV: La muerte de Pizarro)

Con la nueva información documental descubierta por el historiador y diplomático peruano doctor Raúl Porras Barrenechea sobre la familia materna de Pizarro, las opiniones de Gómara quedaron fuera de lugar, confirmándose una vez más que no fue un cronista veraz, tal vez porque escribió de oídas en España, o basándose en fuentes equivocadas,  debido a que  nunca estuvo en América.

En el libro póstumo sobre Pizarro publicado en 1978, el doctor Porras Barrenechea expuso lo siguiente: 

“La estadística afirma que el mayor número de conquistadores fue de andaluces. Pero la leyenda habla de que el mayor coraje perteneció a los extremeños. Extremeño Balboa el descubridor del Pacífico, extremeño Cortés el dominador del Anáhuac, extremeño Orellana el descubridor del  Amazonas y Soto el explorador del Mississippi (y la Florida). Y extremeños  los más bravos maestros en el arte de pelear: Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile y el organizador del trágico despliegue de Xaquixaguana, y el rubicundo Pedro de Alvarado, a quien los indios (de México) llamaron Tonathiuh que quiere decir resplandeciente. Extremeño también y de Trujillo, Francisco Pizarro el conquistador del Perú”.

En su valoración sobre Francisco Pizarro, Porras Barrenechea, en todas sus obras,  exaltó hasta el extremo a Pizarro, mientras que en Almagro vio más defectos que virtudes. Almagro no era de Extremadura sino nativo de Ciudad Real y todo indica que no le simpatizaba, y prefería resaltar  las virtudes de los extremeños, de quienes no se cansaría de llenarlos de elogios. Es por eso que más adelante escribió:

“Las más significativas figuras de la historia extremeña son los hombres fuertes y membrudos que descinchaban a los más fuertes caballos y vencían a lanzazos en duelos y contiendas caballerescas, como el Clavero don Alonso de Monroy o su pariente el Bezudo o el Hércules extremeño Diego García de Paredes y los Pizarros y los Chávez y los Vargas  y los Orellana” (PORRAS: 1978).

Para tener una imagen más objetiva y cercana de la realidad de Francisco Pizarro es conveniente tener muy en cuenta que él vivió con su madre quien no era de origen hidalgo, sino todo lo contrario, “de la familia de los roperos” que eran comerciantes de ropa. En el expediente fechado en 1529 acerca de la investigación de su genealogía que hizo un oficial de la Orden de Santiago para otorgarle el privilegio de pertenecer a esa orden militar, se menciona por primera vez el nombre de la madre, Francisca Gonzales Mateos.

El testigo de 1529, Alonso García Torvisco declaró que conoció a la madre de Francisco Pizarro “…de vista habla e conversación así como a su padre que se llamaba Juan Mateos”. También otras declaraciones de testigos se refieren a sus antecesores maternos y se menciona el nombre de la casa donde nació como  la de un Juan Casco. (PORRAS: 1978: 58). 

El doctor Raúl Porras inició una investigación en los archivos de Trujillo para ubicar la casa materna de Pizarro, que en 1529 era la de Juan Casco, donde habría nacido y vivido Francisco Pizarro durante su infancia y juventud. Anota que llegó a una conclusión y afirma  lo siguiente al referirse a “el problema de la casa natal”:

    “La casa de los Casco en 1478 no pudo ser la señorial heredad donde hoy se eleva el rico palacio de los señores Núñez Martínez a ocho kilómetros de Trujillo. Tampoco la Huerta de Ánimas. Nació en Trujillo, según todos los testigos, no en las afueras de éste. Los Casco en esa época, según diversas escrituras, habitaban algunos en las calles de Olleros, en la calle Nueva, en Sillerías, la Jarandilla, y en la calle Tintoreros. Unos son sastres, otros carniceros, y algunos clérigos y mayordomos del Cabildo. Algunos de ellos están casados con mujeres  llamadas Alonso y con mujeres llamadas Gonzáles. El problema es difícil de resolver. Entre las muchas escrituras  revisadas por mí, hallo sin embargo, una especialmente significativa. Es la escritura de venta hecha en 1548 de una casa que perteneció a Juan Casco, vecino de Trujillo. En esta época Juan Casco podría tener 70 años. La casa la vende Amador Bernaldes, yerno de Juan Casco y la hija de Juan Casco llamada María Alonso, en 1547). Los nombres corresponden exactamente  a los de los padres de Francisca Gonzáles (Mateos) madre de Pizarro. El Señor Alcalde de la ciudad me preguntó, a mi venida, si era posible señalar la casa del nacimiento de Pizarro. Yo no podía decirlo entonces. Pero puedo decirlo ahora. La casa en que nació Pizarro, no estuvo en la Villa, en este o en aquel solar de los Pizarro Carvajal, o de los Pizarro Hinojosa, no estuvo en la plaza, en el solar de su padre don Gonzalo, hombre de transición entre la ciudad de arriba y la de abajo, no estuvo en las huertas ni en ningún lugar fuera de Trujillo. Si en una calle humilde la ciudad, barrio de hombres pobres, y laboriosos, próxima a un horno de pan y a un huerto con sol y trinos, donde, cerca de la paz del campo y del convento de los buenos frailes dominicos de la Encarnación, a los que el conquistador tuvo siempre tan gran afecto. La casa de Juan Casco en que nació Francisco Pizarro, estuvo señor Alcalde, a mi juicio,  y según lo dice la escritura a que me refiero, en una calle en la que no han hablado los historiadores. En la quieta y silenciosa calle  de Tintoreros.

Esto quiere decir que Francisco Pizarro, caballero por la progenie paterna, hijo del pueblo por la sangre materna, fue una síntesis armonizadora de la ciudad de arriba y de la ciudad de abajo. Fue en suma, un hombre de la plaza un “ome bueno”, y como tal, un trujillano ciento por ciento.” (PORRAS: 1978: 13-14).


TRUJILLO: LA CALLE DE TINTOREROS

De acuerdo al cronista del Perú del siglo XVI más confiable, Pedro Cieza de León, Francisco Pizarro nació en Trujillo en 1478. Por entonces, la calle antigua calle Tintoreros estaba en El Arrabal, algo alejada del centro, de la Plaza Mayor. donde se desarrollaban las actividades comerciales y administrativas de la ciudad. Como su nombre lo indica el gremio de los tintoreros estaba conformado por artesanos dedicados a la fabricación de los colorantes para teñir los tejidos que se fabricaban y comercializaban en cantidad en la ciudad. Trujillo era un importante centro de producción de paños adonde llegaban también los productos importados de regiones alejadas.


Trujillo, Cáceres. La Calle de Tintoreros  Foto tomada por el autor en 1979. Archivo Ludeña ©.

La familia más importante dedicada al comercio de paños y ropa en Trujillo era la de los Cohen, judíos establecidos desde el siglo XIII y aún antes, que adicionalmente eran prestamistas y recaudadores de impuestos. (Tax collectors) La antigua calle de Tintoreros se inicia en el cruce con la Calle de los Cabreros y estaba en un barrio poblado por artesanos judíos, moros, conversos o cristianos nuevos y cristianos de humilde origen, con escasa educación generalmente iletrados. Esa larga calle, hasta ahora conduce al extremo donde está el Convento de las monjas dominicas de San Miguel  y la Plaza del mismo nombre.

TRUJILLO: La Calle de Tintoreros. Foto tomada por el autor en 1979 -Archivo Ludeña ©.

TRUJILLO: Calle de Tintoreros: En la esquina está el Convento de las Dominicas de San Miguel.  Foto tomada por el autor en 1979 -  Archivo Ludeña ©.


LA CASA DEL HORNO

Revisando los títulos propiedad de Trujillo del Siglo XVI, el doctor Raúl Porras Barrenechea ubicó la casa de Juan Casco, que según los documentos oficiales habría sido la casa donde nació Francisco Pizarro. Es la casa conocida como “la casa del horno” donde había funcionado un horno de pan, en la cual en 1980 todavía se conservaba su portada de piedra y en el interior las mesas y losas de piedra de una panadería antigua.   



TRUJILLO. Calle de Tintoreros Nº26. La Casa del Horno. Fachada e interior.

Fotos tomadas por el autor en 1979 -  Archivo Ludeña ©.


CONVENTO DE LAS DOMINICAS DE SAN MIGUEL

La primera ciudad que fundó en el Perú Francisco Pizarro fue San Miguel, en las tierras del curaca de Tangarará en Piura, y según los historiadores, la cercanía de la casa donde vivió Pizarro al convento de San Miguel, habría sido una fijación infantil que quedó grabada en su mente. 


Trujillo, Cáceres. Convento de las Dominicas de San Miguel.

Foto tomada por el autor en 1979 -  Archivo Ludeña ©.


Trujillo, Cáceres. Convento de las Dominicas de San Miguel después de su restauración.

(Foto de Internet)


CONCLUSIÓN

En la obra póstuma “Pizarro” de 1978 del doctor Porras está ampliamente anotada la respuesta al alcalde de Trujillo, con la ubicación de la casa donde nació Francisco Pizarro. Si la Arqueología y  la Historia  tienen la virtud de hacerle saber a las nuevas generaciones que tienen raíces, raíces profundas que no solo nos permiten fundamentar las  identidades culturales de los pueblos, bien valdría la pena que en la fachada de la casa donde nació Francisco Pizarro, en Trujillo de Extremadura, sea colocada una placa recordatoria de brillante bronce, para que los transeúntes no pasen indiferentes ante ese inmueble, y las investigaciones que hizo el historiador peruano doctor Raúl Porras Barrenechea no queden en el olvido. Así, la ciudad ganaría un espacio cultural que podría ser un Monumento Declarado, Patrimonio Cultural de esa bella ciudad.

BIBLIOGRAFÍA

BEINART H. (1980) Trujillo: A Jewish community in

Extremadura on eve of the expulsion from Spain. 384 p.

PORRAS BARRENECHEA, Raúl (1978)

Pizarro. Obra Póstuma. Prólogo de Luis Alberto Sánchez, Lima, 683 p.

TENA FERNÁNDEZ, Juan (1968) Artes Gráficas Alicante, 564 p.

(Sobre la Calle de Tintoreros Pg. 92-93)


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