FRANCISCO
 PIZARRO
 

LA FALSA MOMIA

LA MOMIA IMPOSTORA QUE SUPLANTO A PIZARRO

El Comercio - 18/1/2006, Lima Perú


Durante casi un siglo la catedral albergó los restos de una momia apócrifa como si fueran los restos de Francisco Pizarro. Los huesos estaban en perfectas condiciones. La conclusión: Estábamos ante un impostor.



Dr. William R. Maples, Dr. Hugo Ludeña y el  Dr. William Goza en la Catedral de Lima observando la falsa momia de Pizarro. Foto Archivo Ludeña  1984 ©


EL IMPOSTOR


La momia del supuesto conquistador fue medida y fotografiada. A la vista de los estudiosos, esos restos correspondían a un hombre que pudo ser todo menos un soldado de la época. Debió medir cerca de 1,65 m, era más bien frágil de contextura, la piel no mostraba ninguna herida parecida a las que debió tener alguien que murió con tanta brutalidad. "No encontramos el menor rastro de fracturas sin soldar, astillas, arañazos o marcas de incisiones. Los huesos estaban casi en perfectas condiciones; cualquier traumatismo habría sido fácilmente visible", señala Maples en su libro. "La conclusión era ineludible: nos encontrábamos ante un impostor".


Hugo Ludeña, que actualmente se desempeña como catedrático de Antropología en la Universidad Villarreal, dice más: "Esa confusión fue producto de un fraude científico". En 1891, a vísperas de los cuatrocientos años del descubrimiento de América, el alcalde de Lima y su concejo quisieron hacer un homenaje al conquistador. Se designó una comisión que extraería los restos de la cripta ubicada bajo el altar mayor de la catedral. Un grupo de historiadores se encargó de elaborar una secuencia histórica de los restos disponibles. Un equipo médico hizo un estudio científico.


"Los médicos que examinaron la momia optaron por ser complacientes con la comisión y dejaron constancia de que la momia presentaba las marcas de los derrames sanguíneos producidos por heridas en la cabeza, el cuello y extremidades superiores coincidentes con las heridas que recibió Pizarro según los cronistas", señala Ludeña en un artículo sobre el tema que está pendiente de publicación. El supuesto estudio de 1891 ubicó heridas cortantes o punzantes en el cuello, brazo izquierdo y derecho. Las heridas que no aparecen fueron explicadas por la putrefacción de los tejidos dañados.


Pero el punto más grave del informe es la explicación al estado de momificación del cadáver, pese a que la información histórica señala que el cuerpo de Pizarro estaba en los huesos. Se habló de un supuesto hongo recién descubierto que resultaba propicio. "Nada más falso --escribe Ludeña--, porque de acuerdo con las noticias de la época ningún hongo de esas características se había descubierto y hasta ahora no se conoce de un descubrimiento semejante".


Los resultados del estudio aparecieron en varias publicaciones del Perú y el extranjero. Un mes después del examen, los restos fueron colocados en un sarcófago de mármol blanco. Al costado se colocó un tubo lacrado con copias del informe de 36 carillas. A pesar de las dudas y frecuentes suspicacias de historiadores y estudiosos, la momia permaneció por casi un siglo a la vista de turistas y limeños. En enero de 1985, ocho años después del descubrimiento de la caja, los restos del verdadero Pizarro fueron depositados en la urna que les correspondía.


La momia apócrifa fue enviada de nuevo a la cripta. El propio William R. Maples recuerda en su libro el destino de esos restos. "La momia impostora, la última vez que la vi, yacía innoblemente sobre una tabla de contrachapado sostenida por dos caballetes en la cripta de la catedral, destinada a ser enterrada en las entrañas del templo". Se supone que fue un monje, tal vez un funcionario público. La ciencia lo puso en su lugar. El largo brazo de la ciencia, cabría decir.

 

LA MOMIA DE PIZARRO: UN FRAUDE CIENTÍFICO DEL SIGLO XIX

Dr. Hugo Ludeña Restaure





ANTECEDENTES

A principios de 1891, el general Remigio Morales Bermúdez, a nombre del gobierno peruano, recibió el programa de la Real Academia Española de la Historia para las celebraciones del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. Al mismo tiempo, se recibió el programa de la Exposición Mundial Colombina (The World’s Columbian Exposition) que se realizaría en Chicago, Illinois durante un año a partir del 2 de Octubre de 1892. El gobierno peruano planeaba organizar en Julio una Exposición Nacional de Productos en Lima y después participaría en la Exposición Mundial de 1893. El Perú se había presentado "... en forma tristísima y ridícula...”. en las últimas exposiciones de 1889 de París y Filadelfia debido a la acción oficial exclusiva, que no dio facilidades a la iniciativa privada, según los diarios de la época.


Sumándose a las celebraciones del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América, la Municipalidad e Lima acordó hacer un homenaje al fundador de la ciudad, colocando en una capilla de la catedral un cuerpo momificado atribuido a Pizarro que estaba en la cripta. Con ese fin solicitaron la autorización de los Canónigos para que se haga el estudio Antropológico de la llamada "momia de Pizarro".


El 24 de Junio, entre las dudas y protestas de quienes consideraban que la momia no era de Pizarro, se hizo el "Examen Antropológico" y el viernes 26 el homenaje, respaldado por un "Estudio Histórico". Los médicos que examinaron la momia hicieron un "Informe Antropológico", enumerando y describiendo las heridas que habrían causado la muerte de Pizarro, el cual fue publicado el mismo día en el diario "El Comercio" de Lima y después en otros diarios y revistas del extranjero.


El "Informe Antropológico de 1891" sirvió de fundamento para la exhibición del cuerpo momificado en la catedral a partir de ese año, pero en vista de que continuaban las dudas sobre "la momia de Pizarro", en 1941 fue la base para la publicación de un Estudio Histórico, Medico-Legal, y en 1971 fue el centro de una polémica entre historiadores en torno a su autenticidad.


En 1977 fueron descubiertos los restos auténticos de Pizarro ocultos en la Cripta de la Catedral; se realizaron las investigaciones de esos restos y los resultados fueron informados al Cabildo Metropolitano y al Instituto Nacional de Cultura. El 30 de Mayo de 1984 la Municipalidad de Lima expidió la autorización para que el cuerpo momificado también sea estudiado científicamente.


Durante las investigaciones se comprobó que en el cuerpo momificado no existía ninguna de las heridas descritas en el Informe de 1891 y que ese personaje debió morir de muerte natural, pero no por espadas, ni menos de una estocada en la garganta. El Informe Antropológico de 1891 fue una farsa, un fraude científico que dio origen a una serie de equivocaciones con graves consecuencias, por cuanto, la comunidad científica, procediendo de buena fe, creyó que el informe de 1891 era veraz.


La publicación de Mc Gee hecha hace 109 años en la revista norteamericana American Anthropologist vuelve a tener actualidad, porque, sin quererlo, autenticó internacionalmente el fraude. Sin embargo, durante todo ese tiempo sucedieron hechos de gran importancia en torno a los restos de Don Francisco Pizarro, descubrimientos y nuevas investigaciones que cambiaron cualitativamente la situación, y permitieron aclarar, esta vez definitivamente el enigma de los restos del Conquistador del Perú.


EL INFORME ANTROPOLÓGICO DE 1891

El 26 de Junio de 1891 la Municipalidad de Lima realizó una ceremonia en homenaje a Don Francisco Pizarro, Conquistador del Perú y Fundador de la ciudad de Lima, al cumplirse el 350 aniversario de su asesinato, que ocurrió el 26 de Junio de 1541 al mediodía, en la casa de gobierno por un grupo de hombres de la facción Almagrista, llamados "los de Chile" quienes cruzaron la Plaza Mayor con las espadas desenvainadas, e ingresaron violentamente, gritando:

¡Viva el rey, Muera el tirano!


Sus asesinos estaban armados con espadas y dagas, lanzas, alabardas y dos ballestas. Según los testigos y los cronistas, Pizarro se defendió valientemente hasta que uno le disparó un pasador de la ballesta en el pecho y otro le dio una estocada en la garganta, "y otras heridas más".


Previamente al homenaje de 1891, una Comisión realizó un Estudio Histórico, y otra Comisión hizo un "Informe Antropológico" que fue publicado el mismo 26 de Junio en el Diario "El Comercio" N° 17,501 con un artículo aclaratorio de Don Ricardo Palma ante las dudas sobre la autenticidad de la momia, publicadas en el diario "La Nación" el día anterior. El Boletín Municipal de Lima N° 691 del sábado 25 de Julio también publicó el Informe Histórico preparado por Don Eugenio Larrabure y Unánue y el Informe Antropológico.


Los discursos del Alcalde don Juan Revoredo, de Monseñor Manuel Tovar, Dean del Cabildo y de Don Manuel Aurelio Fuentes, Presidente de la Comisión Oficial de la Municipalidad el mismo día del Homenaje a Pizarro, revelaban su preocupación por acabar pronto con las dudas sobre la momia de Pizarro. Don José Antonio de Lavalle y Don Ricardo Palma y los notables de la ciudad asistieron a los actos públicos sin saber que el Informe Antropológico no decía la verdad.


Concluido el homenaje a Pizarro, uno de los autores de las investigaciones del cuerpo momificado atribuido a Pizarro, remitió el Informe de 1891 y algunas fotografías de la momia y del cráneo a W.J. Mc Gee de la prestigiosa revista científica norteamericana "American Anthropologist" para su traducción al inglés y sus comentarios. En efecto, en Enero de 1894 el Dr. W.J. Mac Gee tradujo al inglés el Informe Antropológico y el Estudio Histórico de 1891 y los publicó en 25 páginas bajo el título de "The Remains of Don Francisco Pizarro". (1).


Ese artículo se refiere a las publicaciones que aparecieron en Lima en 1891 (2)(3) y en 1893 sobre el examen antropológico de los restos de Don Francisco Pizarro suscrito por los médicos peruanos Dr. José Anselmo de los Ríos (4) y el Dr. Manuel Antonio Muñiz(5), ayudados por el practicante de medicina Abelardo Pretell.


Confiando en la seriedad de la investigación hecha en el Perú, Mac Gee comentó con entusiasmo el Informe. El artículo consta de tres partes: una Introducción en la cual da sus opiniones comentarios y a continuación viene la traducción de los documentos publicados en el Perú que se refieren a "El Cuerpo de Pizarro y su Identidad" y el estudio histórico hecho por Eugenio Larrabure y Unánue bajo el título de "El Marqués Pizarro y su Muerte". (6)


No parece que W.J. Mc Gee haya leído a alguno de los cronistas del Siglo XVI que se refieren a Pizarro y a la Conquista del Perú, y tampoco que conociera las publicaciones más recientes de su época sobre Pizarro, con excepción de la obra de Prescott (7) la cual menciona. De manera que sus opiniones en cuanto a los hechos históricos del Perú se basaron en la traducción del estudio histórico de Eugenio Larrabure y Unánue que formaba parte del Informe de 1891.


Al referirse al examen antropológico del cuerpo momificado hecho por los Doctores De los Ríos y Muñiz dice:

"La identificación resultante de este examen cierra el hiatus en el registro histórico que había desde la muerte de Pizarro, a la completa satisfacción de la Comisión y probablemente a satisfacción de todos. El informe de la Comisión servirá para sugerir y estimular estudios y también para darle un lugar permanente en la literatura científica en nuestro lenguaje".


Precisamente, acerca de las dudas de esa época, en la parte décima (X) del artículo, referente a la autenticidad de los restos, Larrabure y Unánue decía:

"...del exhaustivo examen resulta la completa autentificación del cuerpo desde el punto de vista histórico. Las dudas que han existido en ese punto, - no se sabe cómo y por quién fueron iniciadas, no tenían base, y nosotros podemos asegurar que, más afortunados en ésta que en otras ciudades, nosotros poseemos los restos del descubridor de nuestro país y fundador de la primera población cristiana."


En realidad, las dudas acerca de ese cuerpo momificado existían desde hacía muchos años. En un informe publicado en 1980 me referí a las dudas que existían en 1873 es decir, 18 años antes (8). José Toribio Polo afirmaba que el tampoco creía en enero de 1879 que el cuerpo momificado fuera de Pizarro (9).


Otro aspecto interesante es que Mc Gee estaba de acuerdo con una de las partes más criticables, en nuestros días, del estudio de los doctores De los Ríos y Muñiz y que se refería al cráneo de la momia y sus rasgos lombrosianos (10). Mc Gee dice:

"Debe anotarse el carácter destacado del cráneo de la momia, visto a los ojos de la antropología en Italia y otras partes. El prognatismo, la conformación del cráneo, al ancho y capacidad de la región basal y occipital, la fosa de Lombroso, y en otros aspectos importantes, la cabeza corresponde al típico criminal de hoy día"(11).


Las opiniones y observaciones de Mc Gee, aunque son equivocadas, son interesantes, porque expresan algunos de los prejuicios  del pensamiento científico de su tiempo. Pero al consentir sin criticar las opiniones de los doctores de los Ríos y Muñiz, estaba aceptando serios errores que bien vale la pena observar.


En primer lugar, los miembros de la Comisión designada por el Concejo Municipal no hicieron ningún estudio histórico sobre la Cripta y los restos humanos que conservaba desde el Siglo XVI. Tampoco investigaron la historia de los restos de Pizarro, desde la fecha de su asesinato en Junio de 1541 hasta 1850 que es aproximadamente cuando empezó a exhibirse dentro de la cripta el cuerpo momificado atribuido a Pizarro (12). De ahí que el primer error de Mc Gee no es culpa suya sino de los médicos que examinaron el cuerpo momificado, creyendo que eran los restos de Pizarro, basados en la tradición popular.


La parte introductoria del informe del Dr. De los Ríos y Muñiz ya insinuaba que no se trataba del cuerpo de un soldado, de un hombre de armas ni de un conquistador como  Pizarro. Los restos de vestido que tenía el cuerpo momificado más bien parecían corresponder a un religioso, pero no al de un guerrero. En nada coinciden con el uniforme y hábito de la Orden Militar de los Caballeros de Santiago a la que pertenecía Pizarro, y con el cual fue vestido apresuradamente para su entierro, como se indica en el acta de la exhumación de sus huesos en 1544 (13).


El cuerpo examinado en 1891 estaba completamente momificado, en buen estado de conservación, y entre otras prendas tenía una ligadura de trapo ordinario en la parte inferior de la rodilla izquierda; una casaca pequeña de seda negra con un botón hemisférico forrado de género blanco, fino que por los restos bordados y costuras parecía formar parte de una prenda de vestir interna, como una camisa y otros fragmentos de telas de diversas calidades. Esos restos de vestidos más bien parecen corresponder a los de un sacerdote o a una persona laica. El acta de 1544 decía que Pizarro fue enterrado con su espada, correajes, espuelas y su hábito de los caballeros de Santiago.


En el informe de 1891 los médicos también indicaron que la cabeza, tronco y extremidades formaban un solo cuerpo y que la cabeza estaba firmemente adherida al tronco. Resulta extraño que los doctores De los Ríos y Muñiz separasen para el examen el cráneo e inclusive le quitasen los restos de piel seca que estaba adherida a la cabeza, la cara y a las vértebras cervicales. Seguramente que fue para un mejor examen, y en su informe especifican que la cabeza no muestra evidencias de heridas punzantes o cortantes. A falta de heridas, destacan en su informe que en el cráneo existía "la fosita occipital mediana de Lombroso" y un gran prognatismo.


Mc Gee aceptó con entusiasmo estas afirmaciones y dio sus opiniones expresando su acuerdo con los doctores de los Ríos y Muñiz y también con el historiador Eugenio Larrabure y Unánue.


Pero la realidad era otra, por cuanto en el Archivo Arzobispal existe una copia de 1606 del testamento de doña Francisca Pizarro, quien testó en 1551, antes de viajar a España definitivamente. En su testamento ratificó los mandatos que su padre había dejado establecidos también en su testamento,  y dispuso la cantidad de pesos en oro para la construcción de su capilla y pagos para los capellanes que la servirían.


Anexados al testamento de la hija de Pizarro existen las actas en las que constan las diligencias que se realizaron con el motivo de los traslados de los restos de Pizarro dentro de la catedral, y todos tienen en la esquina izquierda una anotación como sumilla que dice: “sobre los huesos del marqués”.


También, en  los documentos históricos de 1661 (14) consta de que los restos de Pizarro estaban en la Cripta de la Catedral de Lima, el cráneo dentro de un osario de plomo (15) y los huesos a su costado en un osario de madera.


Al hacer el examen interno, los médicos trataron de justificar la momificación en forma natural, y afirman que cuando Pizarro fue enterrado, seguramente que echaron algunas paladas de cal que habría en los alrededores por estar la iglesia en construcción. Y agregan para reforzar su hipótesis que:


"está probado que ciertos terrenos higroscópicos, ricos en arsénico y calcio, y en los que existe un hongo especial descubierto últimamente, son los más propicios para la momificación".


Esta es otra de las falsedades del informe de 1891 para demostrar la momificación natural del cuerpo que tenían adelante. En realidad, el cuerpo había sido momificado artificialmente, y "el hongo especial descubierto últimamente" nunca existió. Debido a la humedad ambiental de Lima y a la humedad del suelo cercano a la catedral que está a menos de 200 metros del Río Rímac, es imposible la conservación de la materia orgánica. A los tres días los restos orgánicos se descomponen, y en menos de 30 días, de los cuerpos enterrados solamente quedan los huesos, ya que las bacterias y los insectos necrófagos acaban con las partes blandas.


En ese aspecto, los miembros de la Comisión de 1891 volvieron a mentir. Si hubieran conocido los documentos del siglo XVI existentes en el Archivo Arzobispal, y el Acta de la exhumación de los restos de Pizarro de 1544 hubieran sabido que lo que se sacó de su entierro fueron huesos, y que esos huesos eran los que se conservaban en algún lugar de la Cripta de la Catedral.


Los médicos De los Ríos y Muñiz hicieron las mediciones antropométricas del cuerpo momificado, pero en el informe que publicaron en castellano hay serios errores en cuanto a las medidas tomadas. El mismo Mc Gee se encargó de corregir algunas mediciones en la traducción para su publicación en inglés, y Muñiz también hizo algunas correcciones. Pero las versiones en castellano continuaron repitiéndose con los datos equivocados (16). El examen de 1891 había sido demasiado apresurado.


Los médicos hicieron otras deducciones entre las cuales encontramos que algunas están equivocadas, y otras son arbitrarias como las que a continuación se indican.


La primera Deducción dice que el cadáver examinado fue inhumado en un terreno artificialmente rico en cal. Esa deducción no tiene ninguna base histórica por cuanto no se menciona en ninguna crónica del Siglo XVI.


La quinta Deducción dice: "Que parece haber sido un individuo perteneciente a la raza superior (la blanca)" Aquí, los médicos reflejan sus prejuicios raciales y una creencia que era común a fines del siglo XIX pero que posteriormente ha sido superada.


La sexta Deducción dice: Que a pesar de su completa momificación, presenta señales precisas de destrucción, debida probablemente a la putrefacción de algunas regiones del cuerpo (lado derecho del cuello, parte superior e izquierda del tórax, antebrazo izquierdo, etc) siendo muy posible que correspondan a heridas (una mortal) recibidas en vida". Esta deducción se basa en especulaciones porque ninguna herida aparece realmente en el cuerpo momificado que examinaron.


La séptima Deducción dice: Que este cadáver demuestra la existencia de algunas anormalidades individuales, prognatismo facial inferior, profundidad de la bóveda palatina, existencia de la fosita occipital mediana de Lombroso, diámetro extraordinario del empeine de los pies, etc. Esta deducción trata de atribuirle a Pizarro anormalidades que nunca tuvo y características que en el siglo XIX eran consideradas típicas del "homo delinquis" según las teorías de César Lombroso.


UN ERROR CONDUCE A OTRO ERROR: EL ESTUDIO HISTORICO, MEDICO LEGAL DE 1935 Y EL DEBATE HISTORICO DE 1971

Como a principios de 1900 las dudas sobre la Momia de Pizarro persistían y se reiteraron durante medio siglo, el catedrático de Medicina Legal de la Universidad de San Marcos, Dr. Guillermo Fernández Dávila decidió acabar con esas dudas, y escribió el libro titulado: "El Asesinato de Francisco Pizarro, Un estudio Histórico, Medico-Legal", publicado en 1935 y en 1945


Desdichadamente, ese Estudio también tiene que ser cuestionado por haberse basado únicamente en el informe de 1891, sin haber examinado el cuerpo momificado, y en algunos documentos que le proporcionó el historiador Dr. Raúl Porras Barrenechea. De haber examinado el cuerpo, Fernández Dávila se habría dado cuenta que el Informe de 1891 era un fraude científico, que debió ser denunciado ante la comunidad científica. Sin embargo, su Estudio recibió en 1941 el Premio "Hipólito Unánue" de la Academia Nacional de Medicina.


Pero el tema de "la momia de Pizarro" no solo sorprendió a los antropólogos extranjeros y a los médicos nacionales que pretendieron acabar con las dudas basándose en el Informe de 1891, sino que también afectó a los historiadores.


En efecto, mientras que el prestigioso historiador, R.P. Dr. Rubén Vargas Ugarte sostenía que la momia era una patraña, el 17 y el 24 de Enero de 1971 se planteó una tremenda polémica en torno a la momia de Pizarro en el Suplemento SUCESO del diario "Correo" de Lima entre los historiadores doctores José Antonio del Busto y Juan José Vega, bajo el título de "La momia de la Duda".


El primero sostenía que la momia correspondía a los restos de Pizarro, mientras que el segundo, basado en los estudios de José Toribio Polo de 1907, afirmaba que se debía encontrar la cajita de plomo con el cráneo de Pizarro, mencionada en un acta de 1661.


1977 :

EL DESCUBRIMIENTO DE LOS RESTOS AUTENTICOS DE PIZARRO


En 1977 fueron descubiertos casualmente los restos auténticos del Conquistador Pizarro y la cajita de plomo, en el Nicho Central de la Cripta de la Catedral donde habían estado ocultos durante más de trescientos años, cuando unos trabajadores realizaban las obras de remodelación.


Entre 1977 y 1984 se realizaron las investigaciones científicas de los restos de Pizarro en el Perú, contando con la cooperación de expertos peruanos y extranjeros en las especialidades de Antropología Física, Arqueología, radiología, antropología forense y patología. Posteriormente, con a cooperación de expertos extranjeros fue posible hacer estudios con tecnología avanzada aplicada a la Arqueología en un trabajo multidisciplinario para el estudio científico de un personaje Histórico del siglo XVI.


Durante las investigaciones realizadas se descubrió la verdad de los hechos. En mi informe publicado en julio de 1978 se dieron a conocer los primeros resultados (17). En el Informe publicado en 1980 (18) se presentaron nuevas evidencias como resultado del análisis de los restos encontrados y de la investigación de los documentos históricos. A fines de 1984 y principios de 1985 se publicaron abundantes referencias históricas sobre los restos de Pizarro desde 1541 hasta el siglo XVIII (19).


EL ESTUDIO DE LA MOMIA DE PIZARRO EN 1984: EL FRAUDE SE DESCUBRE

Concluidas las investigaciones sobre los restos de Pizarro, a principios de 1984 se volvió a solicitar el permiso para estudiar el cuerpo momificado, con las mismas técnicas. Eran necesarias 2 autorizaciones, la del Concejo Municipal de Lima por haber tenido la iniciativa en 1891 y la del Venerable Cabildo Metropolitano de Lima, a cargo de la Catedral y de la custodia de los restos de Pizarro de acuerdo a su mandato testamentario de 1537 (20).


El 30 de mayo de 1984, después gestionar durante 7 años, y de reiteradas negativas, por fin se recibió el Acuerdo de Alcaldía N° 109 autorizando el estudio del cuerpo momificado que se exhibía en la catedral, atribuido a Pizarro. La autorización fue comunicada por el Alcalde Dr. Alfonso Barrantes Lingan y el Primer Regidor Dr. Henry Pease García-Yrigoyen.


La apertura del sarcófago con el cuerpo momificado se realizó el 5 de Julio de 1984 en presencia del Dean y los canónigos de la catedral. Estuvieron presentes, de acuerdo al Acta de esa fecha, los doctores Hugo Ludeña, arqueólogo, Director del Patrimonio Cultural del Instituto Nacional de Cultura; Pedro Weiss Harvey, patólogo y antropólogo; Oscar Soto y Luis Delpino de Soto, radiólogos; Robert Benfer, antropólogo físico de la Universidad de Missouri – Columbia; William Maples, antropólogo físico y forense de la Universidad del Estado de Florida y el doctor William Goza, conservador adjunto de Desarrollo de la Universidad del Estado de Florida y Presidente de la Fundación Wentworth. El Acta de apertura del sarcófago fue suscrita por el notario público Dr. Enrique Costa Sáenz y por el Notario Eclesiástico, Presbítero Jeremías Revello Ríos.


Se procedió a su examen, con los mismos científicos que hicieron el examen de los restos encontrados en 1977, y se hizo así el estudio comparado de ambos individuos. Los exámenes externos, radiográficos, internos antropológicos y forenses revelaron que el cuerpo momificado no presentaba señales de ninguna herida y que el individuo parecía haber muerto de muerte natural. Pero lo más relevante era que no existía ninguna de las heridas atribuidas al cuerpo momificado en el informe de 1891.



RADIOGRAFIAS DEL CUERPO MOMIFICADO





Concluidas las investigaciones, el 28 de noviembre de 1984 se informó a las autoridades las siguientes conclusiones generales:


1.No se cuenta con documentación ni referencias que pudieran permitir la identificación del individuo momificado.

2.El cuerpo momificado que se exhibía en la Catedral de Lima, atribuido a Don Francisco Pizarro, corresponde a un individuo de sexo masculino, adulto de rasgos seniles, que no presenta ninguna herida traumática, ni huellas ni marcas de cortes que pudieran haberle producido la muerte.

3.Las radiografías muestran que son de caracteres físicos finos, vértebras pequeñas y huesos largos delgados.

4.Los desprendimientos de partes blandas se han producido post-mortem debido al movimiento y manipulación del cuerpo en diversas épocas.

  1. 5.El cuerpo momificado parece pertenecer a un individuo de rasgos delicados, que murió, al parecer de muerte natural.


Se informó entonces que los autores del Estudio Antropológico de 1891 le atribuyeron al cuerpo momificado heridas que no existían, lo cual es muy censurable, por las consecuencias que siguieron y la grave responsabilidad de sus autores, por tratarse de un fraude científico puesto al descubierto después de 93 años.


Finalmente se recomendó comunicar al Venerable Cabildo Metropolitano y al Concejo Municipal de Lima para que en honor a la verdad histórica, el cuerpo momificado sea devuelto la Cripta de la Catedral, de donde procedía y para que los restos auténticos de Pizarro se ubiquen en el lugar que le correspondía, conforme a su última voluntad.


EL  ACUERDO DEL CABILDO METROPOLITANO

En diciembre de 1984 los Canónigos del Cabildo Metropolitano tomaron conocimiento de mi último Informe y en una sesión acordaron invitarme para exponer en persona mi Informe. El Dean de la Catedral, Monseñor Pedro Laos Hurtado me pidió copias de los primeros informes y fotografías de los trabajos realizados para el archivo del Cabildo.


La reunión para exponer los resultados se realizó en la sacristía de la Catedral, después de la misa, con la presencia del pleno de los canónigos, sentados alrededor de una antigua mesa de fina madera que en el centro  tenía un gran crucifijo. Después de la lectura del informe  y de las preguntas de los canónigos, tomaron un acuerdo, el Dean anunció la aprobación de las investigaciones realizadas desde 1977 y me comunicó que los restos auténticos de Pizarro serían colocados en su capilla, definitivamente.


Les comente a Monseñor Guillermo Wiese Thorndike, y a Monseñor Pedro Laos que Pizarro había dejado un testamento fechado en 1537 en el cual estableció cómo debían ser sus funerales en la Catedral de Lima y no, en otro lugar. El testamento fue descubierto por el historiador Dr. Raúl Porras Barrenechea y estaba publicado.


Ellos me indicaron que les consiga una copia del testamento publicado por el Dr. Raúl Porras y me informaron que  en el Archivo Arzobispal estaba el testamento de Doña Francisca, la hija mayor de Pizarro. En 1551 ella hizo testamento antes de viajar a España siendo todavía una adolescente de quince años, dejando una importante dote  en metálico y en inmuebles, para la construcción de la capilla de su padre el Marqués  Pizarro y para  el pago a sus capellanes.


Otro día le comenté a Monseñor Wiese que un cronista del siglo XVII, el religioso agustino, Fray Antonio de la Calancha, refiriéndose a la muerte de Pizarro escribió  que a pesar de que el Marqués tuvo tanta fama y riqueza, y que repartió tantas tierras entre sus hombres, no tuvo tierra suficiente para cubrir su tumba, "…ni fraile que le rece, ni cirios para velar su entierro". Con mucha seguridad monseñor Wiese me dijo: “¿Que cosa? El 18 de Enero usted verá que Pizarro tendrá, muchos cirios y frailes que le recen" Y así fue.


LOS FUNERALES DE PIZARRO EN 1985

Unos días antes del 10 de Enero, el Canónigo de la Catedral, Monseñor Ricardo Wiesse Thorndike me llamó para indicarme que la placa de mármol ubicada al pie del mausoleo  de Pizarro sería grabada nuevamente, en la parte posterior con nuevos datos, confirmando el crédito de los canónigos a las investigaciones realizadas. Me consultó  sobre la fecha del nacimiento y de la muerte de Pizarro que se iba a grabar. Yo le pregunté, De donde se había obtenido el mes y día de su nacimiento, porque aunque se sabía, por la afirmación del cronista Pedro Cieza de León que nació en 1478, yo no conocía documento que indique el mes y el día.


El Monseñor me comentó que la información sobre el día exacto del nacimiento de Pizarro se la dio el historiador Dr. José Antonio Del Busto Duthurburu, y que él solo quería confirmarlo. Mi opinión fue positiva, por cuanto, el Dr. Del Busto era  historiador y quien mejor había estudiado la vida de Pizarro, después del Dr. Raúl Porras Barrenechea.


El 10 de enero de 1985 se efectuó  el traslado de los restos auténticos de Pizarro de la sacristía a la Capilla de los Reyes a la Capilla de los Reyes, en una ceremonia especial, con características del siglo XVI para los funerales de un mandatario. Conforme a lo establecido por Pizarro en su testamento, asistieron a la Catedral todas las Ordenes Religiosas con sus ornamentos más suntuosos, grandes cirios y una Cruz Alta por delante. (21).


Un joven sacerdote llevaba en las manos el osario de plomo y cuatro sacerdotes una caja de madera con sus restos óseos, cubierta con un dosel con su escudo de armas y otro con la Cruz de los Caballeros de Santiago, mientras que el Dean de la Catedral y Presidente del Cabildo Metropolitano, llevaba un pebetero con aromático incienso.


Dentro de la Catedral Metropolitana, el cortejo era presidido por el Obispo Auxiliar de Lima, el Embajador de España, un representante del Ministro de Educación, del Director del Instituto Nacional de Cultura, el Obispo de Badajoz, el Alcalde Interino de Lima, las autoridades civiles y militares porque Pizarro también tuvo el título de Capitán General y otras altas personalidades civiles y diplomáticas invitadas especialmente a dicho acto público.


Antes del mediodía el osario de plomo la cajita la caja de madera y un acta fueron colocadas dentro de la urna de Pizarro, unos fornidos obreros colocaron la tapa de mármol, y encima pusieron un gran león de bronce sellando el sarcófago, donde por fin, los restos del marques Pizarro descansaron en paz.


El 18 de Enero de 1985 durante las celebraciones que se hacen todos los años con motivo de la Fundación de Lima, después de mucho tiempo, el Arzobispo, con un gran pebetero de plata, llenó de incienso la capilla de Pizarro.


Las tablas de madera antigua para la preparación de la caja donde se conservan los restos óseos de Pizarro fueron donadas por el señor Juan Luis de Aliaga, descendiente del conquistador Jerónimo de Aliaga, como una muestra de la lealtad y amistad que trascienden a los siglos. El 5 de febrero el historiador Dr. José Antonio del Busto publicó en el diario “El Comercio” un amplio artículo sobre la fecha del nacimiento de Pizarro, confirmando la fecha puesta en su mausoleo.


PALABRAS FINALES

En 1986 el Dr. Sam Stout Bio-Antropólogo de la Universidad de Missouri publicó en The Journal Of Forensic Sciences (JFSCA), Vol 31, No 1, January, pp.296-300  un estudio realizado como colaboración con el Proyecto Pizarro, para la determinación de la edad mediante un nuevo método científico, a partir del estudio de Histomorfometría, a partir del corte transversal de una de las costillas sin lesiones de Francisco Pizarro. Bajo el título de “The Use of Bone Histomorphometry in Skeletal Identification: The Case of Francisco Pizarro. Case report.


En 1989 se publicó el artículo titulado "The Death and Mortal Remains of Francisco Pizarro" en The Journal of Forensic Sciences, July, 1989, artículo escrito conjuntamente por: William R. Maples, Ph.D.; Betty Pat Gatliff. B.A.; Hugo Ludeña Ph.D.; Robert Benfer Ph.D.; y William Goza. J.D. en 16 páginas.


En 1999 se publicó otro artículo titulado " The Identification of the Remains of Don Francisco Pizarro" por Robert A. Benfer Jr. y Hugo Ludeña Restaure, en: Forensic Osteological Análisis, a Book of Case Studies. Edited by. Scott. I. Fairgrieve, Ph.D. Anthropology Program and Department of Biology, Laurentian University, Sudbury, Ontario, Canada. Charles C. Thomas Publisher Ltd. Springfield, Illinois, U.S.A. pgs. 107-128.


En 2006 se realizó el estudio de ADN (DNA) de una costilla de Francisco Pizarro en el Instituto de Genética de la Universidad de Florida determinándose fehacientemente que la muestra analizada contenía buen ADN correspondiente a un individuo europeo. La información positiva obtenida es un indicador más que se suma a las investigaciones realizadas anteriormente, quedando descartada la posibilidad de que los restos  analizados desde 1977 tengan algún rasgo no europeo, andino o mestizo.


También se ha podido demostrar que mientras se realizaron estas investigaciones se tuvo el cuidado necesario para que los restos descubiertos en 1977 no se contaminen, y se conserven adecuadamente. De tal manera que las opiniones de algunas personas en el sentido de que por haber pasado cinco siglos, no sería posible de obtener ADN de restos tan antiguos, no tienen fundamento. Todo depende del cuidado que se ponga en el tratamiento de las muestras de laboratorio, del procedimiento que se utilice y de la calidad de los laboratorios y de los científicos que analicen las muestras.


Desde entonces, las investigaciones de Arqueología Histórica y de ciencias aplicadas a la arqueología sobre los restos de don Francisco Pizarro realizadas en el Perú, son consideradas en los medios académicos como un “good test case”, de Ciencias Aplicadas a la Arqueología para la investigación del magnicidio de un personaje histórico del siglo XVI. Por añadidura, un marqués, conquistador, gobernador y fundador de la ciudad de Lima y de otras ciudades del Perú.


El descubrimiento de los auténticos restos de don Francisco Pizarro en 1977, las investigaciones realizadas y su ubicación definitiva de sus restos en el lugar de honor que le correspondía en su Capilla, acabaron en 1985 con un tema polémico que ya era tradicional en la ciudad, enfrentado a hispanistas y antihispanistas.


Pero parecería que Pizarro tenía enemigos que lo odiaban en su tiempo y que llegaron hasta el asesinato. Pero también parece que los odios contra Pizarro duran hasta nuestros días. No se explica de otra manera por que durante la dictadura del Presidente Juan Velasco Alvarado fuera retirado del Salón Pizarro el cuadro del Fundador pintado por Daniel Hernández, y que en su lugar se colocara uno de Túpac Amaru. También hubo quienes quisieron sacar su escudo de Armas de la Casa de Gobierno, que fue su solar. O quienes querían fundir la estatua de la Plaza Mayor para hacer con ella una de Túpac Amaru. En 1985 se erigió en la misma Plaza Mayor un monolito alusivo al último Curaca de Lima Tauli Chusco.


Tampoco se entiende como, bajo el lema de que ningún pueblo le rinde homenajes a su conquistador, con el auspicio del Alcalde de la ciudad, en 2005 fuera retirada con una grúa la estatua ecuestre de Pizarro, para trasladarla a un deposito municipal cubierto por el polvo y el olvido. Cuantos días, meses o años puede durar el odio y el rencor contra un hombre. En Lima, contra Pizarro, parece que más de cuatro siglos.


NOTAS

1.Mc Gee. W.J. The Remains of Don Francisco Pizarro. The American Anthropologist, Vol. VII, N° 1, Enero 1894, 25 pag.

2.Acta de Examen de Identidad de los Restos (de Don Francisco Pizarro) practicado por los Doctores José Anselmo de los Ríos y Manuel Antonio Muñiz. Boletín Municipal N° 691, Lima, Sábado 25 de Julio de 1891, pg VII a XVI.

3.La Crónica Médica. Año VIII, Tomo VIII, 1891.

4.Dr. Anselmo de los Ríos. Catedrático Principal Titular de la Facultad de Medicina de la Universidad nacional Mayor de San Marcos y Director del Laboratorio Químico Municipal.

5.Dr. Manuel Antonio Muñiz. Catedrático Adjunto de la facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Médico del Hospital de Insanos y Cirujano Mayor del Ejército.

6.Eugenio Larrabure y Unánue. El Marques Pizarro y su Muerte. Monografías Histórico- Americanas, Lima Imp. De Torres Aguirre 1893, p 341-355.

7.Prescott, William. History of the conquest of Perú, 1848.

8.Ludeña Hugo (1980) Don Francisco Pizarro. Un Estudio Arqueológico e histórico. El Boletín de Lima, 1980, 48 pp.

9.Ludeña Hugo, (1980)

10.Lombroso Césare (1836-1909) Fue profesor de Jurisprudencia Médica en la Universidad de Turín – Italia. En Italia la Escuela de Antropología criminal o Escuela Neo- Criminalística comenzó en 1876 cuando apareció el primer libro de Césare Lombroso: L’OMO DELINQUENT. Lombroso sostenía que el delito era el resultado de la combinación entre la constitución individual física y mental, con el medio físico y social. Le daba gran importancia a los rasgos externos de los individuos en los que se podían reconocer las tendencias al delito. El tipo humano con tendencias al delito tiene rasgos físicos definidos, y especialmente en la base del cráneo una fosita llamada "la fosa lombrosiana".

11.W.J. Mac Gee. The remains of Don Francisco Pizarro. The American Anthropologist. Vol. VIII, N° 1, January 1894. Washington D.C. P. 1-25 "But it may be well to note in passing the remarkable character of the mummied skull, viewed in the light of modern anthropology, specially that of recent work in criminology in Italy and elsewhere. In prognathism, in the general conformation of the cranium, in the breadth and fullness of the basal and occipital regions of the brain case, in the fosse of Lombroso, in all other important respects, the head is that of the typical criminal of to day. This will be no surprise to modern students of the conquest of America ho, dominated by the refined sensibilities of enlightenment, follow the bloody career of the conqueror with pain and revulsion; it will be disappointing, perhaps incredible, to the hero- worshipers of our southern continent. Yet it is to be remembered that in this age of human progress, minds and manners are changing with unprecedented rapidity, and that the quality of greatness is not what it is was even in the middle of our millennium; the hero of history in earlier centuries is of rugged mold, and the heroism of the olden time is the crime of our softened lexicon. So Pizarro may well be judged as the representative of a class necessary and good at its age as the representative of a class necessary and good at its age but not adjusted to the higher humanities of the present day" pp 3-4.

12. Ludeña, Hugo (1980) Numerosos autores han escrito sobre la Catedral de Lima y sobre los supuestos restos de Pizarro que estaban en la Cripta. pg. 25-26

13. Acta de la exhumación de los restos del Marques Don Pizarro el 21 de Enero de 1544 ante el escribano Juan Franco.

14. Ludeña, Hugo (1980) Acta del 18 de Enero de 1661. Acta de Verificación de los restos de Don Toribio Alfonso de Mogrovejo, 1661.

15. Ludeña, Hugo (1980) La cajita de plomo que contenía el cráneo de Pizarro tiene una inscripción en la tapa que dice: AQVI ESTA LA CABECA DEL SEÑOR MARQVES DON FRANCISCO PIZARRO QUE DESCVBRIO Y GANO LOS REYNOS DEL PIRU Y PVSO EN LA REAL CORONA DE CASTILLA.

16.Muñiz corrigió para su publicación en inglés las siguientes mediciones:

a.La medida del Diámetro Frontal Transverso en el Acta de 1891 tiene 102 mm. En 1894 aparece con 104 mm. Corregida por el mismo Muñiz.

b.La medida del Índice Orbitario en el Acta de 1891 es de 100 mm.

En 1894 aparece como 97.5 mm. Corregida por Mc Gee.

c.El Índice del agujero occipital en el Acta de 1891 tiene ochenta y uno y ocho décimos. En 1894 aparece con 87.5 mm. Corregida por Mc Gee.

d.La distancia Bi-orbitaria Interna en el Acta de 1891 tiene 97 mm. En 1894 aparece con 27 mm.

e.La longitud del esternón en el Acta de 1891 tiene 21 mm. En 1894 aparece con 211 mm.

A lo largo del Informe de los médicos De los Ríos y Muñiz existen afirmaciones categóricas sobre la existencia de heridas en las vértebras cervicales, en el brazo y el cuerpo, huellas de cortes que debieron ser producidas durante el ataque de sus enemigos Almagristas, que la historia describe con ciertos detalles.

17.Ludeña, Hugo (1980)

18.Ludeña, Hugo (1985) Versiones tempranas sobre la Muerte de Don Francisco Pizarro. El Boletín de Lima N° 36 y 37 Noviembre 1984 y Enero 1985 36 p.

En este artículo se reúnen las referencias a la muerte de Pizarro aparecidas desde 1541 en Cartas, cronistas, procesos judiciales y e publicaciones antiguas.

Entre 1977 y 1985 varios artículos de divulgación fueron publicados por el autor en periódicos y revistas, dando a conocer los avances de las investigaciones.

19.Ludeña, Hugo (1985)

20.Porras Barrenechea Raúl (1936) El Testamento de Pizarro, Colección de Cuadernos de Historia del Perú N1, Paris.

21.Informe N° 176-84-DPCM del Dr. Hugo Ludeña Director del Patrimonio Cultural Monumental de la Nación al Doctor Augusto Tamayo Vargas Director General del Instituto Nacional de Cultura. Informe acerca del examen del cuerpo momificado que se exhibía en la Catedral de Lima atribuido a Don Francisco Pizarro Lima 28 de Noviembre de 1984.

Pizarro hizo su testamento el 5 de Junio de 1537, el mismo que fue abierto a menos de un mes de su muerte, el 12 de Julio de 1541 ante el Alcalde y el escribano público.


BIBLIOGRAFIA

ACTA de la exhumación de los restos del Marqués Don Pizarro (1544)  21 de enero Escribano Juan Franco. Lima.

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